Translate

Mostrando entradas con la etiqueta #Guatemala. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #Guatemala. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de noviembre de 2022

LAS FLORES

 

Ya no había necesidad de ir específicamente al mercado de flores, que si bien era económico comprar los arreglos florales; en la avenida, llegaban otros comerciantes de flores para llevar opciones variadas a los interesados en adquirir una ofrenda floral para el ser querido que yace en la última morada terrenal, el cementerio.

En el día de los muertos, es una mezcla de sentimientos; porque los cementerios se llenan de colorido y de visitantes; pero también el recuerdo de los seres queridos que ya se fueron a otro plano, perfora un vacío en los recuerdos y en el corazón.

Saúl, precipitado, aprovechó las rebajas de los vendedores. Ya se acercaba la hora del cierre, y tenían que vender al costo la mercancía floral para no tener pérdidas. Agarró las dos coronas con claveles blancos y rosas rojas, otra de margaritas amarillas y crisantemos. “Son cien por los dos!!” le dijo el niño. Saúl solamente sacó el billete de cien y se lo dio al niño.  “¡Igual, allá en el mercado me pedían ciento cincuenta por cada uno!” pensó.

Logró ingresar a la necrópolis y el guardián le indicó que en media hora cerraban, así que tenía que apresurarse; ya que el nicho en donde estaba su hermano y sobrino estaba casi llegando al final del recinto, cerca de la bomba de agua y la orilla del barranco.

Un barranco en donde, lamentablemente, iban a tirar a aquellos cofres que incumplían con el pago anual del espacio o “nicho”, le esperaban un par de meses y si nadie se hacía cargo, pues realizaban la exhumación y directo al barranco. Pero, en fin, así las “normas” y “políticas”.

Pasaba frente a la casa que tenía rótulo de “Guardianía” y lo alertaron unos ladridos, de unos perros estilo pitbull, no eran de esa raza, pero algún cruce tenía, pero se parecían a ellos. Estaban amarrados y dentro de una jaula. Una señora salió para tirarles un poco de comida, se sonrió con Saúl. Él solo le dio las buenas tardes y continuó con su paso acelerado hacia su destino, la última morada de su hermano y su sobrino.

Llegó, apreció el escenario, ese barranco sobrevolado por aves de rapiña; las últimas personas abandonando el lugar; gente vestida de negro que se despedía de un sepelio. Todos buscando la salida, pero Saúl llegando.

Satisfecho por haber llegado, acarició las lápidas, les dedicó unas palabras, sus ojos se llenaron de lágrimas, dejó las coronas y se dispuso a salir. Unos niños aún correteaban por el lugar, pero un par de adultos los fueron a traer y llamarles la atención, ya que no era lugar ni la hora para andar deambulando.

Saúl se fue detrás de ellos para no salir solo del recinto; iba acercándose a ellos y unos ladridos lo desconcentraron; nuevamente pasando justo a la casa del guardián. Nuevamente la señora salió y se le quedó viendo a Saúl y le pidió disculpas; y le alertó que se apresurara a salir porque ya iban a cerrar y ella, por instrucción de su esposo, el guardián;  tenía que soltar a los perros justo a las seis de la tarde para que rondaran el cementerio y evitar que malas personas ingresaran a profanar el recinto.

Volteó y observó que la familia con la que iba a salir, ya se había adelantado y bordeaba la esquina para enfilar a la salida. Saúl se despidió y empezó a correr hacia la salida; la noche empezaba a realizar su acto de presencia.

En la esquina, se encontró al guardián. De manera sospechosa le preguntó del por qué la prisa; Saúl miró su reloj y le dijo que pronto iban a cerrar y que no se quería quedar dentro de las instalaciones.

El guardia soltó la carcajada y le dijo que de eso no había problema, porque cinco minutos antes avisaban por una bocina para que la gente se retirara. “Ajá” le dijo Saúl. “Pero cuando su esposa suelte a los chuchos esos, seguro me muerden las canillas si me miran caminando por ahí a las seis de la tarde.”- continuó.

El guardia volvió a reír.

“Venga, vamos a ver a esos chuchos”. Le invitó el guardia a caminar.

Lo llevó a la casa de guardianía y le dijo: “Acá no hay perros y ni esposa; lo asustaron mi amigo; hace varios años entraron unos delincuentes por el lado del barranco para robar, nos opusimos, pero no tuvimos éxito.”

“Cómo que no tuvimos?” Preguntó Saúl.  Volteó a ver y la casa ya no era casa; era un Mausoleo gris y oscuro. A su alrededor ya no había nadie. Empezó a correr y sentía que llevaba piedras en las bolsas de su pantalón, no avanzaba. Alcanzó a escuchar un “déjenlo”.  Y todo fue oscuridad y silencio.

Saúl despertó, confundido; era de día; algunas personas se le quedaban mirando extrañados.

Él se incorporó y para su sorpresa estaba frente a la tumba de su hermano, con la corona de flores en el cuello. Salió corriendo del cementerio aún con aquel “déjenlo” que lo identificó con la voz del hermano fallecido. No le contó a nadie y no volvió a regresar al cementerio.

miércoles, 27 de julio de 2022

LAS EVIDENCIAS

 

El cuchillo manchado de sangre yacía en sobre la alfombra. Miradas buscando culpables alrededor. Salvo por Laura, que lloraba sobre el cuerpo inerte de Juan.

El edificio de apartamentos, en lugar tranquilo; el administrador del inmueble tratando de entender. El vecino de a la par miraba para todos lados, el investigador tomaba nota con su mirada fija en su libreta, los agentes de la policía con sus lámparas buscando recabar evidencias.

Laura se le tiró al investigador, tomándolo por la solapa de su gabardina, pidiéndole justicia e investigar. El vecino con su mirada fija, no le bajaba la mirada el investigador. El administrador alegaba porque ahora ¿Quién le iba a pagar la renta de los dos meses que le debían?

Saúl se retiró de la escena. Como buen investigador ya llevaba toda la información que necesitaba. Miró a Laura con ternura y colocando la mano sobre su hombro le dijo que todo se iba a resolver.

Volteó a ver al vecino, quien le continuaba mirando a los ojos con nerviosismo. Se le acercó y le preguntó si le sucedía algo, a lo cual el vecino le respondió con la negativa, volteándose y caminando hacia su apartamento, ingresando y cerrando la puerta de un solo golpe.

Saúl disponía a retirarse cuando escuchó el abrir de una puerta, era el vecino; quien le dijo que podía conseguir el video del asesinato, ya que el tenía cámaras escondidas en el pasillo y que seguramente grabaron al asesino. Pero que el video lo podía descargar al día siguiente, ya que las imágenes se grababan en el servidor que se ubicaba en su empresa.

Saúl sorprendido, le persuadió que, por ser un crimen, fueran en ese momento. El vecino hizo un par de llamadas y salió rumbo a su oficina.

Saúl le dijo que llegaba en un par de horas en lo que iba a revisar evidencias a la comisaría. Regresó la mirada a Laura y le pidió tranquilidad, prometiéndole que todo iba a estar bien.

Llegó a la comisaría y a los investigadores que le acompañaban les pidió que llevaran las evidencias que habían encontrado. Se encerró en su oficina y en unos minutos salió con su maletín y se dirigió hacia el trabajo del vecino, que era experto en informática. Él ya lo estaba recibiendo con un café y unas donas, Saúl le agradeció.

Y sin tanto preámbulo le preguntó si ya había visto las cintas, y el vecino le dijo que sí; pero que no podía reconocer al único individuo que aparece en las tomas, ya que iba todo de negro, con un sombrero, lentes oscuros y por las restricciones de la pandemia también iba con mascarilla. Así que no lo pudieron reconocer.

Saúl con su ojo experto, observó un detalle que el vecino no vio. Se puso nervioso. Le preguntó desde cuándo tenía las cámaras colocadas. Y el vecino le comentó que desde hace unas cuatro semanas. En lo que estaban platicando de la instalación, el vecino detuvo la reproducción y con realización le dijo a Saúl: <mire… mire eso… ahí tiene la primera pista.>

Saúl se había percatado, solo que no había dicho nada. En ese momento le pidió una copia de la grabación y le pidió borrarla de sus sistemas para no entorpecer la investigación. Esperó a que la labor fuera realizada y le pidió al vecino que se regresara a su casa, agradeciéndole su buen trabajo y el café de esa noche fría y lluviosa.

Ambos se retiraron, el vecino estaba a unas calles de llegar, cruzó por una calle silencia y un tipo se le hizo el alto.

<Ahora qué…?>- alcanzó a decir el vecino y solo sintió un frío ligero que recorría su cuello que luego se convirtió en líquido viscoso caliente que recorría su cuello y caía sobre su ropa; se tomo su cuello con las manos y ya no pudo detener el sangrado. Le habían cortado el cuello.

Saúl, se dirigió a los apartamentos, pasó validando la escena del crimen. Ya el cuerpo había sido retirado, Laura aún sentada en las gradas de entrada del edificio; lloraba. Él se sentó a la par de ella, la trató de consolar. Luego se paró y se dirigió a la habitación del vecino, quien no había llegado.

Saúl más tranquilo, metió su mano en el bolsillo, extrajo una llave y abrió la habitación. Inició su búsqueda y encontró lo que buscaba. El servidor que trasladaba la información de las cámaras hacia la oficina, lo tomó y lo metió en su maletín.

Con ello se aseguraba que nadie pudiera tener acceso al video en donde aparecía claramente la pulsera de oro que el vecino y él vieron en el video del posible asesino de Juan. Era la pulsera que Laura le había regalado a Saúl cuando eran prometidos, la pulsera que Saúl aún utilizaba. Ya que aún amaba a Laura y ahora tenía el camino libre para tratar de estar con ella.

Para Saúl, las evidencias ya habían sido borradas.

lunes, 4 de julio de 2022

REGRESANDO DE CORRER

 

Salieron a correr por toda la calzada Roosevelt, de occidente al centro, saliendo de por ahí de un lugar de carnitas en la Colonia Toledo. <Solo es de terminar el recorrido y no nos caería mal una buena libra de carnitas y chicharrones> -le decía Jorge a Hugo.

Pasaban ahí frente al mercado “El Guarda”, antes de llegar al Trébol. <Ojalá no nos vaya a “poner” (asaltar) ¡!> -Hugo bromeaba.

Pasaron con cuidado frente a la escuela tipo federación, ya que los motoristas y camioneteros no le amagaban para pasar pegados a la acera y llevarse lo que encontraran a su paso. Dispusieron no llegar hasta las instalaciones de Seguridad Social de Pamplona, porque muy silencio. Así que nada más llegaron a la pasarela peatonal, la subieron y por ahí retornaron para seguir corriendo por la avenida Bolivar.

Iban tranquilos, hasta que pasaron frente a la mueblería en donde aquella pareja le hizo al “chimisquiz” para protestar contra el gobierno. Se rieron de esa ocurrencia.

Llegaron hasta el mero mercado del Amate. Le dicen así, ya que según cuentan; antes estaba un gran árbol de amate, lugar o punto de reunión de transportes donde adicional a los viajeros, era un punto de comercio.

Por ahí aceleraron el paso porque ya estaba cayendo la cálida luz del sol, y en lo que iban bajando la calle, dispusieron dejar el menú de carnitas para otro día. Se iba asomando la fachada lúgubre e icónica del Cementerio General.

<Bueno mi estimado, acá nos separaremos de nuevo. Y regresaremos allá por las carnitas en otra oportunidad, lugar donde nos atropellaron hace u par de años y tuvimos que despedirnos de este mundo; mientras tanto ahorita a regresar a nuestros nichos para tratar de descansar en paz otro año más>.

LA TINA

Luego de relajarse en su baño nocturno en agua tibia y con jabón de espuma, Estela apagaba el grifo de la tina y dejaba escapar el agua por la tubería. Afuera en la habitación, escuchaba a sus dos hijos que le preguntaban al papá para saber en qué momento ellos entrarían también a jugar en la tina; el papá les decía que esperaran mientras el terminaba de hacer una llamada al teléfono. Estela se apresuró y salió del baño a la habitación. Los hijos miraban al papá mientras terminaba la llamada, insistiéndole que los fuera a dejar a la tina.

El papá terminó la llamada con un: <Sí padre, así lo haremos.>

Estela los miraba desde la puerta del baño.

Y los niños miraban hacia adentro del baño e insistían: <Apúrate papi, ya se terminaron los ruidos que hacen los fantasmas cada lunes en la noche.>

El papá con los ojos llenos de lágrimas, recordando el consejo del padre de elevar una oración por Estela que ese día cumplía 40 días de fallecida.


miércoles, 15 de junio de 2022

FIN DE SEMANA EN LA PLAYA



Viajar a las playas del país, un calvario en el trayecto (carreteras no tan en óptimas condiciones, trafico, transporte pesado y camioneteros trastornados que la mayoría de veces van atentando contra la vida de sus pasajeros y de los vehículos que circulan cerca de ellos); pero se siente una paz y cuando ya se llega al destino y entrar en contacto con la naturaleza; sol, arena y el majestuoso océano; queriendo la persona querer pasar toda su vida en esa tranquilidad, pero luego se recuerda uno que para darse esos gustos hay que trabajar y entonces ahí se le pasan esos deseos a uno.

Y así estaba Denis, tirado en la playa, mirando el atardecer, con una su cerveza en la mano y otras cinco en una hielera para mantenerlas frías. Pero muy bonito el sol reflejado en el océano, rodeado de unas nubes naranjas que hacían un espectáculo para realizar una sesión de fotografías; pero unos visitantes inesperados empezaron a quitarle la paz. “Zancudos pizados…!!” -Exclamó el joven. Se puso de pie, tomó su hielera con una mano y en la otra con su cerveza recién abierta y dispuso a retirarse.

Ingresó al complejo de casas en donde había encontrado una buena propuesta en esas páginas electrónicas del “er-bi-an-bi” y tenía que pasar una garita (en donde ya lo conocían los de seguridad); avanzar sobre la calzada, pasar un pequeño puente y luego llegar a las casas.

Y así Denis, ya iba caminando y destapando otra su cervecita para el trayecto; y justo pasando el pequeño puente, en el riachuelo que pasaba por debajo pudo apreciar a una niña jugando en la orilla. “Habiendo piscina en cada casa y los tatas la tienen jugando en el río, que peligroso.”

Al llegar a la casita arrendada, salió al jardín para recostarse en la hamaca y descansar. Coincidentemente; el terreno de esa casa daba al río que acababa de pasar. Y estando en la hamaca, el chapoteo del agua y las risas de la niña. Denis se puso de pie y se dirigió hasta el final del jardín y ahí estaba un pequeño acceso para bajar al río y ahí la vio de nuevo. La niña, sin traje de baño, pero con un brillante vestido blanco correteaba por la orilla, disfrutando de su juego. Denis le preguntó por sus padres. Pero una voz le interrumpió a sus espaldas; “Señor, ¿Está usted bien?”.

Denis le explicó que había arrendado la casa por el fin de semana, pero que la niña le había llamado la atención ya que estaba sola y los padres irresponsables no aparecían. El señor se presentó como un vecino, y le empezó a contar que hace muchos años, una familia que vivía en una de esas casas había salido a jugar al río y precisamente ese día hubo una crecida que se llevó al padre y a la hija, desapareciendo en la correntada. Dicen esa niña era un fantasma, que tenía aún ganas de vivir y por eso aparecía en el lugar donde había fallecido. Y que ahora se aparecía para ganarse a alguien para que pudiera seguir jugando con ella en lugar de su papá.

Denis, incrédulo; miraba al señor, que le hacía gesto como quien dice: “si quiere créame, si no pues es asunto suyo.” Se despidieron y el señor le encargó ya no hacerle caso a la niña si la volvía a ver, porque se lo iba a ganar.

Denis se fue a dormir. Y en la madrugada las risas eran dentro de la casa, se escuchaba el correteo en el corredor principal, pero no había nadie.

Denis decidió ir a buscar a los señores de la vigilancia. Al salir de la casa, encontró al señor que le había hablado a medio día. Denis le contó los últimos acontecimientos. El señor le pidió que se tranquilizara, pero Denis insistió en llevarlo a buscar a los agentes de la seguridad del residencial.

Se fueron corriendo los dos hacia la garita principal. Denis le explicó todo a los agentes. Los agentes decidieron acompañarle hasta la casa en donde se hospedaba.

Ingresaron y le mostraron una fotografía de la niña que uno de los agentes tenía en su teléfono móvil. Denis asintió que la reconocía, que era ella.

Los guardias le contaron lo de la tragedia familiar; y le volvieron a enseñar otra fotografía con su padre, con quien desaparecieron el mismo día. Y era él, la otra persona que había estado conversando con él cuando vio a la niña por primera vez.

Los guardias le explicaron que ambos habían fallecido y que no era primera vez que alguien los miraba, principalmente a los que se quedaban en esa casa; ya que ellos habían sido los dueños originales de esa propiedad.

LOS APARTAMENTOS

 

LOS APARTAMENTOS

La pareja tenía que sellar su compromiso con la compra de un terreno o un apartamento. Casas ya no había disponibles y las pocas que se encontraban, estaban para pagar un alquiler muy alto. Era mejor comprar un terreno y construir o bien comprar un apartamento en un edificio, con aquello de los frecuentes temblores y que la estructura cumpliera con las normas de construcción. Luego de varias visitas a conocer los proyectos, se habían tomado días en revisarlas y tomar la decisión. La propuesta que les interesaba era con una asesora independiente, que se dedicaba a conseguir lugares apropiados para morar.

Doña Nuria al fin recibió la llamada para concertar la cita por la tarde y cerrar el trato. Ella feliz, claro; la comisión muy buena y la pareja de Liza y JuanCa le había caído de maravilla. Cerrarían buen negocio.

Quedaron de reunirse en uno de los apartamentos. Liza ya había llegado, radiante y feliz. Sus ojos color miel brillaban ante los rayos de sol que adornaban el atardecer, sonreía y disfrutaba del momento. Doña Nuria, ansiosa y mirando el reloj para al fin cerrar el negocio. JuanCa que llego con ligera demora, se disculpó con doña Nuria; ella quedó más tranquila y le invitó a JuanCa a sentarse. Lo miraba algo raro; la mirada perdida, con ojeras bien marcadas y una sonrisa que ni por más que la hiciera forzada no le salía. Liza le sonreía y le acariciaba el cabello con la mano derecha y ella se recostaba sobre su hombro.

Doña Nuria, apreciaba el escenario y le ofreció un vaso con agua. JuanCa asintió.

Doña Nuria, mientras sacaba los papeles, empezaba a recordar la última reunión en que durante un momento no paraban de reír por una anécdota que Liza recordaba y que se burlaba de JuanCa, quien se ruborizó de la broma.

JuanCa la escuchaba, con esa mirada de desconexión con al realidad, ojos vidriosos y ojeras que parecía que no había dormido en noches. Liza sonriente y sin decir palabras, seguía acariciando su cabello con su mano izquierda sobre su hombreo.

Doña Nuria, terminó la conversación destacando la alegría, mirada y risa de Lisa. Y JuanCa le pidió que le enseñara los papeles de los terrenos que ella también le había presentado; que eran los terrenos en el cementerio. Que, en efecto, Liza no le pudo acompañar a la cita, porque había fallecido la noche anterior y quería darle una sepultura digna, ya que ella se había ido para no volver.

Liza sonrió y se fue desvaneciendo su espíritu cuando los rayos del sol terminaron de ocultarse en esa tarde del adiós para siempre.

viernes, 2 de julio de 2021

LA CASA Y EL NIÑO

Edwin y Carlos ya no sabían cómo agradar a su nuevo jefe de la redacción de la revista de investigaciones insólitas. Y peor aún en esa mañana les asignó el ir a realizar un reporte a una casa en donde dicen que espantan a los que la llegan a habitar. Ellos ya habían realizado reportes en hospitales, hoteles y hasta cementerios y no habían visto nada de nada. Ahora ir a una casa, pues otra experiencia más en donde seguramente no iban a encontrar nada.

Prepararon sus cosas y salieron de la oficina, no sin antes llegar a la oficina del jefe para reportarse que iban a realizar la investigación que les había asignado. El jefe con una sonrisa fingida les deseó buena suerte y magnífica experiencia.

Salieron de las instalaciones y no podían dejar de su protocolo previo al inicio de cada reportaje; pasar comiendo un pan con chile relleno y una taza de café a la caseta de doña Lupita (DL). Y aprovechar a echarse la plática respectiva mientras consumían los alimentos.  “¿Y hoy a que espanto van a tratar de encontrar?”- pregunta DL mientras les preparaba el pan francés, al cual le ponía una hoja de lechuga fresca, le colocaba encima el chile relleno, y luego le dejaba caer una cucharada de salsa natural, mayonesa y salsa picante; para finalizar la tarea tapándolo con la otra rebanada de pan y envolverlo en una servilleta para entregarlo al comensal.

“Pues, vamos a una casa que nos mandó el nuevo jefe. Dice que espantan, pero vamos a ver que tal.” – Respondió Carlos

DL:  -“Y ¿Dónde queda esa casa pues.”

Carlos: -“Allá por la calle de los árboles saliendo de la ciudad para occidente”.

DL: - “¿mmmm, es en dónde dicen que las familias que llegan a vivir no duran el mes de estar ahí y se van?”

Edwin: -“Pues a saber usted, mi jefe dice que espantan. Pero ya ni creo en esas cosas, recuerde que le hemos contado que hasta hemos ido a dormir a los cementerios y solo nos han aparecido resfríos y gripes por estar ahí zampados hasta que amanezca.”

DL: -“Vayan pues y siempre atentos y con cuidado.”

Terminaron de comer, se despidieron y salieron rumbo a la casa referida.



Transcurrió cerca de 45 minutos de trayecto. “Hubieran sido 25min si estos putos semáforos estuvieran sincronizados y sin el accidente del camionetero y motorista a medio camino. Pero en fin, ya llegamos.” – dijo Carlos.

Bajaron del carro, apreciaron la casa; la cual no estaba descuidada. Verificaron el número de casa y la ubicación en el “güeis” y se dirigieron a tocar el timbre.  Justo en ese momento abrieron la puerta de la casa y salió una joven como de 20 años a recibirlos: “buenos días; escuché la llegada del carro y vine a ver quién era.”  Carlos saludó y con mucha educación preguntó si podría platicar con alguno de los padres; mientras le explicaba que era de una revista y quería hacer un reportaje de la casa.


La joven le pidió que esperara y entró a llamar a uno de ellos seguramente.

En cuestión de segundos aparece un señor, se queda parado en la puerta y desconfiado, pregunta respecto a qué necesitan.

Edwin, más directo y ante la presencia seria del señor, le responde que son reporteros y que han recibido información que en esa casa asustan. Y que le piden permiso para poder ingresar.

El señor les pidió sus credenciales e identificación.  Y claro, luego de ver que Carlos no le desprendía la vista a su joven y bella hija. Era para menos, la desconfianza era mayor.

“Pasen por favor, y se comportan allá adentro porque seguro platicaremos de muchas cosas”. Les invitó el señor.

Entraron y la sala les daba la bienvenida, un sofá para tres personas y dos butacas, una mesa de madera y las respectivas fotografías familiares en un mueble que soportaba un televisor y un equipo de sonido.

Se acomodaron en el sofá y apareció la señora de la casa, más amable que el señor y la hija los dejó y se retiró al comedor, que se encontraba justo a la par de la sala.

Se presentaron y explicaron a lo que iban y quería saber de ellos que eran los habitantes de turno que les explicaran.

La pareja de esposos se miró entre ellos, se quedaron serios y les empezaron a comentar en voz baja que en efecto ahí les espantaban principalmente en la tarde y noche cuando es escuchaban pasos pequeños y la voz de un niño. Ellos creían que era un niño que había fallecido en un accidente con toda su familia. Les invitó a que se quedaran, les invitaron a almorzar; incluso les ofrecieron que si se querían quedar a pasar la noche lo hicieran.

Pasaba el tiempo y nada extraño. Miraron programas de televisión con el señor y la hija; jugaron juegos de mesa; la señora les llevaba galletas y bebidas. Todo para pasar el tiempo esperando algún evento anormal que no se dio.

Ya tenían cerca de 8 horas de estar en casa de la familia y mejor decidieron retirarse. Una llamada al teléfono móvil de Carlos los detuvo, lo mira y le dice a Edwin:  -“Puta, el jefe vos… va a pensar que andamos de peluche”

“Aló Jefe, buena tarde.” “Sí, por acá estamos, pero ninguna novedad; ya vamos a salir y mañana le contamos.”

En ese preciso momento, la señora de la casa empieza a gritar que escucha la voz del niño, la jovencita salió corriendo del comedor hacia la sala; asustada. El señor mantenía la calma.

 

Carlos cortó la llamada, miró a Edwin y le dijo en silencio: “Yo no escucho ni mierda”.

La familia estaba inquieta. Carlos y Edwin les preguntaban de dónde provenía la voz del niño. Les respondían que ahí en la sala y el comedor pero que ya no se escuchaba.

Decidieron retirarse de la casa, agradecieron la hospitalidad y de regreso para preparar el material.

Al llegar a la oficina, entraron y ahí estaba el jefe esperándolos; fumando un cigarrillo y una sonrisa ligeramente malévola en los labios. “¿Cómo les fue?”- preguntó. Carlos y Edwin, extrañados y ahí sí algo temerosos le contaron que estuvieron con la familia de turno que pasaba por la casa y que hubo un momento en que ellos escucharon la voz del niño.

“Mmmmm…. “ -expresó el jefe y continuó: “Vean esta fotografía y me dicen que ven.” Se la entregó a Carlos.

“¿Usted ya los conocía verdad? De plano les dijo que íbamos a llegar y prepararon todo el montaje para hacernos creer que estaba embrujada la casa. Se la echó buena jefe” – le dijo Carlos sonriendo.

Luego el jefe se pone serio y pregunta: “Y….. ¿vieron al niño de la fotografía?”

Edwin responde: “No jefe”.

El jefe de nuevo: “mmmmm….. a la jovencita como de 20 años la vieron?”

Carlos: “Sí jefe, muy bonita y su voz me dejó impresionado; si yo tuviera su edad créame que ……”

“¡Cállese Carlos!”- le increpa el jefe y continúa “Pues el niño de esta fotografía soy yo; ella es mi hermana mayor, debería tener 55 años; ella y mis padres fallecieron en un accidente de carro, donde solo yo sobreviví. Ellos están enterrados en el jardín de la casa y todos los que llegan a habitar ahí escuchan ruidos siempre que yo llego o llamo por teléfono. Si vamos mañana a la casa, verán que ya no encontrarán a nadie viviendo en ella. Pueden retirarse a descansar.



Carlos y Edwin salieron incrédulos ante su experiencia inexplicable en la casa de infancia del jefe.

martes, 19 de enero de 2021

INTRO (Persecución Viral) R.H. CASTAÑEDA

 

La luz de la habitación le causaba molestias a sus ojos entreabiertos que ante la imagen de un paisaje nublado que le llegaba al cerebro, pensó por un momento que estaba ciego. Trató de frotarse los ojos, pero no podía; sentía los brazos entumecidos y sin poder levantarlos.

Trató de mover la cabeza, pero sentía una fuerte presión en su cara que le impedía voltear; solamente con los ojos pudo descubrir una sombra que se le acercaba.

No lograba identificar el olor del ambiente; le desagradaba; un aroma a suciedad, sudor, alcohol y otras mezclas que le pusieron en alerta.

Asustado y agitado, quería identificar en dónde se encontraba y al mismo tiempo lograr escapar de la fuerza que le mantenía inmóvil.

De a poco empezó a aclarar la vista y logró divisar una puerta de salida y el techo de la bóveda en dónde se encontraba; empezó a sudar frío.

“No puede ser!” – pensó

Y agitaba con más fuerza la pequeña cama improvisada en donde se encontraba postrado.

 “¡Qué bueno tenerlo por acá!”- escuchó la voz burlona que, a través de unos gruesos lentes, le dirigía una mirada de satisfacción. No logró reconocer a la persona; ya que debajo de sus gruesos lentes le cubría una mascarilla quirúrgica.

Él tembló de nuevo, las risas a su alrededor incrementaban, cerró los ojos, sintió dentro de su brazo un recorrido caliente que le ardía en su interior, todo le dio vueltas y luego fue todo silencio y oscuridad.


jueves, 19 de marzo de 2020

MARATON DE NUEVA YORK



MARATÓN DE NUEVA YORK 2019



Cerrar los ojos en ese momento de emoción, adrenalina, escándalo y recordar cuando empezabas a correr en las calles de tu barrio con tus zapatos deportivos ya pasados de uso, los mismos que utilizabas para salir a jugar con tus amigos del vecindario. Recordar aquella primera carrera a la que te inscribiste para recorrer tus primeros 10K, en donde regresabas a tu hogar con las piernas aún temblorosas, caminando como si acabaras de bajar luego de montar caballo y no digamos el dolor del día siguiente que ni levantarte de la cama querías. No digamos cuando te aventuraste a tus primeros 21k, mirabas que varios conocidos y amigos ya habían corrido algún medio maratón y tu mente no podía aceptar: 1. Que la corrieran tus amigos y 2. Que la pudieras aguantar. Era correr el doble de lo que actualmente corrías, pero ni modo, había que meterse al círculo competitivo y sin pensarlo ya estabas cruzando la meta de tus primeros 21; abrazos con otros corredores, emoción e incredulidad, satisfacción, agotamiento y adrenalina al máximo. ¿Qué más podría venir luego de haber logrado semejante reto?......



Abres los ojos de nuevo; sales de ese recuerdo donde pasabas lista de cada aventura y decisión que te llevaron a ese punto en donde estas parado. Únicamente sonríes, mueves la cabeza, te secas una lágrima curiosa que asomó como testigo de la nostalgia y de la emoción del momento. Volteas a ver a todos lados y regresas a la realidad el bullicio, miles de personas que están a tu alrededor sonrientes, ansiosas por el momento esperado en común por los que ahí se encuentran.





42,192 metros, 42 kilómetros, 42K, 26.2 millas, LA MARATÓN DE NUEVA YORK !!!



La maratón de Nueva York, la cual se corre el primer domingo de noviembre; es una de las “6 majors” o las seis maratones de mayor relevancia en el mundo: New York, Boston, Chicago, Londres, Berlín y Tokio. De estas, únicamente Boston es la única en donde se requiere un tiempo de clasificación para participar. En las demás también piden clasificación, pero hay otras opciones que dan la oportunidad para poder participar.


El sueño de todo runner, poder participar en una de ellas, no digamos ponerse el reto de hacer las 6 en un período de tiempo determinado. 


Pero bien estimado lector, runner; este puede ser muchas veces un sueño de aquellos que uno ni se imagina que va a cumplir, estar en la gran ciudad recorriendo la Gran Manzana como se le conoce también a la ciudad que nunca duerme. 


Todo es un tema de planificación, las inscripciones inician un año antes; ya sea por medio de concurso, si ya has participado en otras ediciones de la carrera, si tiene un tiempo de clasificación según categoría o edad, donar a asociaciones benéficas o bien comprar a través de un operador autorizado por la organización de la maratón.


Esta última fue la opción que podía aplicar y así asegurar mi número o dorsal o BIB. Y así fue como contacté al operador turístico autorizado LIVE NOW GUATEMALA, con quienes tuve la grata experiencia de ir disfrutando de cada etapa de este trayecto de un año previo a la edición 2019 a correrse el 3 de noviembre.  Sí, un año antes. Sí, cuando no pasaba de correr 21 kilómetros y que en el recorrido de esos 21k, a partir del 16 sentía que las piernas ya no me daban. Pero ya el paso estaba dado y así iniciaba la aventura.


Claro, luego de dar el aporte del anticipo para asegurar el dorsal, pues uno se queda pensando mil cosas, desde la carga moral de saber si el dinero estaba bien destinado, hasta pensar que si era coherente pensar que en once meses iba a estar preparado para correr un maratón y el primero en los palmarés de logros “runerísticos” y mucho menos imaginar que iba a estar recorriendo las calles de Nueva York en sus cinco distritos que recorre: Staten Island, Brooklyn, Queens, Harlem, Manhattan. El sueño iba en proceso; ahora a concretarlo.


Los entrenos suelen ser complicados, principalmente por los horarios laborales; porque si uno no trabaja entonces no hay para poder tener ese pequeño componente como lo es el dinero y así subsidiar esta aventura. Luego el reto físico, de correr una media de 25 a 30 kilómetros por semana, a correr una media de 50 a 60 kilómetros a la semana; claro con un fondo semanal arriba de los 25k. Esto acompañado de una adecuada hidratación y alimentación balanceada (acá se sugiere ir con un nutricionista).


Durante este tema de los entrenos, claro; investigar recorrido y experiencias de runners que hayan participado en esta maratón. Desde la altimetría, detalles del recorrido, hasta accesorios que son útiles para el trayecto. 


Así se pasa volando el tiempo y cuando sentís, LIVE NOW te convoca para la primera reunión del equipo que viajará para participar en este maratón. Se conocen todos, dan pormenores del viaje, todos saludables pidiendo jugos naturales antioxidantes, licuados de frutas, ensaladas, entre otros platos naturales. Durante la reunión te dan consejos y recomendaciones que van borrando cualquier duda que se tenga respecto al trámite de esos días previo, durante y luego de la carrera.


Se llega el día de partir y ya estás pasando al check-in de la línea aérea, dejas tu maleta para el equipaje y de mano llevas una discreta, pero acá viene el primer consejo: en ese maletín de mano debes de llevar la indumentaria que utilizarás en la carrera; playera, pantaloneta, medias de compresión, gorra, lentes para correr, reloj, cinturón para guardar temas personales y claro, la documentación que te identifica como corredor de la maratón de Nueva York, y lo que requieras para ese gran día que has estado esperando por un largo año.


Ya en el avión, en esa tranquilidad durante esas horas de vuelo y de vez en cuando mas de alguna inquietante turbulencia que llega a perturbar los pensamientos, los pensamientos e idealizaciones respecto a lo que estás por vivir, te llena de emoción con aquellas ganas de querer llegar y disfrutar en persona lo que solo por lecturas y videos habías observado.

Así llegas a la ciudad, bajo aquel frío que está cerca de unos 8 grados centígrados. Y con aquella emoción de tocar tierra en Nueva York.


No hagamos mas demorado esto, pero lo que uno vive en esta experiencia; desearía plasmar líneas y líneas de historias y anécdotas de lo que es vivir esta experiencia maratónica…..



LA EXPO: A recoger el número.  Dos días antes de la carrera, en el centro de convenciones Jacob K. Javits, uno debe de presentarse con el pasaporte o identificación; así como la hoja de confirmación de la página oficial de la maratón de Nueva York  para recibir el BIB o dorsal o número de la carrera. Es una fiesta, competidores de varios países, música, una expo para disfrutarla.

Uno va pensando de cómo le harán para que esos aproximadamente 50,000 corredores no vayan a tener algún inconveniente durante la expo.  La respuesta: Una organización IMPRESIONANTE. Recibes apoyo de todos lados; organizadores, voluntarios y colegas runner que te transmiten esa buena vibra.













Pues luego de tomar el número; ya con esa paz espiritual y con aquel sentimiento de decir: “Ya lo tengo en mis manos”; donde ves y revisas el número le das vuelta, lees y recontra lees tu nombre ahí inscrito, no te la crees, pero ya; ahí estas a unas pocas horas del gran evento.



LA PREVIA: No cae mal darse un par de vueltas por la gran manzana y tomar el ferry gratuito que te lleva de Manhattan a Staten Island y al fondo ver el punto de salida de la maratón el mítico puente VERRAZANO.







DIA DE LA CARRERA:

Luego de los rituales de hidratación y alimentación de los días previos, esa noche; donde la adrenalina ya está a tope, te cuesta conciliar el sueño, sabes que debes estar listo antes de las 5 de la mañana para tomar las vías de transporte oficiales de la carrera. Dejas esa noche tu indumentaria lista, velando que nada haga falta.




Luego de alistarte, debes dirigirte a los puntos de partida del medio de transporte. Buses y Ferry. Una seguridad, orden y control impresionante. Yo elegí el Ferry, no me arrepiento. Tuve la dicha de tomar el primero que me llevó de Manhattan a Staten Island y así tomar el primer bus que nos trasladaría al punto de partida.





Luego de unos 20 minutos de trayecto, llegas a la base en donde por corrales te llevan a la zona runner en donde por oleadas van saliendo cada grupo de corredores según su tiempo. Complejo, pero ordenado. Inician los corredores elite y luego cada 15 minutos va saliendo cada grupo de corredores según el tiempo estimado de llegada.  En esta zona runner encontrarás lo necesario previo a la carrera, Baggels, Té caliente, agua pura, fruta, hidratante. Claro, no comas mucho para no tener contratiempos estomacales justo al inicio de la competencia.  Pero si eso llega a suceder, hay infinidad de servicios sanitarios que pueden aliviar cualquier pena previa, y claro; es ordenado. Y más con ese frío de 4 grados centígrados que hace durante la estadía previa al banderazo de salida.











Puedes estar esperando cerca de 4 a 5 horas según la salida de tu corral, pero lo que vives en esos momentos, no sientes el tiempo; y te anuncian a cada momento que corral va saliendo y los tiempos que dan para que puedas incorporarte y salir a la hora que está establecida. Son puntuales.

Y así llega tu momento y es cuando ya debes de despojarte del abrigo que llevas puesto por la baja temperatura. Hay depósitos de prendas para donar y es donde puedes dejar tu sudadera y pants que has llevado para protegerte del frío amanecer de Nueva York.

Algo que te puede dar tranquilidad es que sanitarios no harán falta durante la previa y los encontrarás en el recorrido. La logística del evento es sensacional.











Nos toca:  Hora de salir; Vamos al punto de partida y a disfrutar





Cerrar los ojos en ese momento de emoción……..



Los abres y ahí estás, no es un sueño; da inicio la Maratón de Nueva York. Un sueño hecho realidad, ahí estás y lo vas a vivir. Cuando te toque, sabrás de lo que escribo en estas líneas.






Sales de Staten Island sobre el puente Verrazano; una adrenalina que hace que vayas por debajo del tiempo que tienes establecido. Debes controlarte y retomar el ritmo que hará que termines la competencia; ese ritmo que has metido a tu organismo en los entrenos y guardar energía para luego del kilómetro 25 en donde tomas el puente Queensboro, el cual da la sensación de ser una subida interminable; pero que al pasarlo te darás cuenta si lograrás terminar entero o tendrás que dar un poco más.

Antes de ello atraviesas Brooklyn, una fiesta. Campanas por todos lados, música, gritos y espectadores por doquier. Todos dando apoyo.

Hidratación cada 2k, bebida isotónica y agua pura.



Puestos de primeros auxilios que te dan soporte a regenerar las piernas con un masaje. Luego de los 30k, cae de maravilla.

Pasas por Queens, tomas el Queensboro, un puente con subida retadora; que al finalizarlo te darás cuenta si tus piernas lograrán los otros 17k de la carrera.

Entras en un pedazo de Manhattan para luego dirigirte a Harlem para regresar a Manhattan y así tomar Central Park y finalizar con los 42K.








Los espectadores te ofrecen todo tipo de alimento durante el camino: pretzels, agua, fruta… pero también…. Papel higiénico.


En un principio se me hacía raro que te lo ofrecieran, pero luego de llevar por arriba de los 10K descubre el por qué; pero esa combinación de lo frío del ambiente con el calor de tu cuerpo, empiezas a “sudar” por las fosas nasales; así que es necesario tomar uno de esos papeles para poder limpiarte y liberar las vías respiratorias.








Disfrutas de las bandas musicales a lo largo del trayecto, vas chocando la palma de la mano de cada niño que te apoya.

Ese final en donde todos aplauden, tu mente se llena de pensamientos, miras la meta y tus lágrimas salen sin permiso; estás por lograrlo y lo logras.  Te emocionas, lloras, abrazas la bandera de tu país y le dedicas el logro a todos los que llegaron a apoyarte y los que a la distancia confiaban en que lo lograrías.  Vive las imágenes, espero podamos coincidir en esta carrera en un futuro y disfrutar de tener esa medalla colgando en el pecho, dando fe no solo de ser un maratonista, sino haber cumplido un sueño, haber luchado contra ti mismo y que lograste superarte.



O no se siente una gran sensación tener colgada esa medalla en el cuello y lucir ese poncho azul?,  que claro lo seleccionas al momento de tu inscripción en la página web oficial de la carrera.







 Aunque en ese instante sientas que las piernas te tiemblan y que no eres capaz de bajar las gradas que te conducen a tomar el metro de la ciudad. Luego que llegas a refrescarte con un exquisito baño, que te relaja, pero que la adrenalina aún la llevas a tope. No cae mal salir a celebrar con los amigos runner.