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miércoles, 10 de abril de 2019

LOS ÚLTIMOS CINCUENTA METROS

ESOS ÚLTIMOS CINCUENTA METROS

A ver querido runner y futuro runner; en mi percepción y opinión personal; lo mejor de una carrera, más cuando es tu primer carrera, o cuando es una distancia que nunca en la vida pensabas que ibas a recorrer; donde estas con aquella ansiedad de que no sabes si las vas a aguantar, no sabes si ese banano o fruta con miel que te desayunaste te asentará, no sabes qué pasará en el trayecto que te espera, no sabes si esos sueros que te tomaste días antes te habrán hidratado, no sabes y dudas de que tu cuerpo vaya a aguantar el trajín que se deja venir; te dan ganas de ir al baño y ves aquella gran fila de espera que piensas que te perderás el banderazo de salida o tu posición privilegiada por haber llegado temprano a tu corral o punto de salida, esa salida donde nadie llega a verte, donde encontrás a un mundo de corredores, donde todos hablan del recorrido o de otras carreras donde han mejorado tiempos y hablando de la dificultad de que la competencia que está por arrancar. Esto se queda atrás cuando ya empiezan a sonar las notas del himno que te saca más de alguna lágrima y da inicio la cuenta regresiva.

Pero no, esto no es lo mejor; esos últimos cincuenta metros para llegar a la meta. Sí, al arco ese con un reloj que va marcando un tiempo y con un montón de anuncios de patrocinadores del evento.

Esos últimos cincuenta metros que pensaste y no te creías que ibas a estar ahí.

Esos cincuenta metros finales donde se viene a tu mente brevemente, esas horas de entreno, esas lesiones que superaste, esos días de inactividad por alguna dolencia o compromisos laborales o personales.

Esos cincuenta metros finales por aquellos que te decían que lo ibas a lograr y los que no pensaban lo mismo.

Esos cincuenta metros finales de kilómetros recorridos, cuando antes ni cien metros te animabas a caminar, mucho menos a correr.

Esos cincuenta metros finales, donde ves la banda del marcador de tu chip, que es la última; porque ya llegaste al final.

Esos cincuenta metros finales donde el dinero, los gastos, todo lo que te pudo suponer una pérdida económica, te llena de regocijo, satisfacción y autorrealización. Te dices: “El dinero se recupera, el tiempo… NO”.

Esa sensación de cruzar la meta y ver que has concretado lo que en algún momento soñaste y dudaste en poder realizar.

La gente aplaudiendo en la meta, mientras buscar alguien a quien abrazar por haber logrado lo impensable.

Si, esas lagrimas que recorren tus mejillas de la felicidad, sientes que se te sale el corazón, vez a tu familia, a tus amigos a tus compañeros de equipo.

Es una celebración.  Sí, lo lograste.  Un sentimiento que no se puede expresar en letras, pero que solo un runner puede sentir.